La joven hija del artista Fernando Llort asegura que las razones dadas por la Iglesia Católica para retirar el mural de su padre no tienen argumento técnico. A pesar de sentirse ofendidos por la manera de retirarlo, su familia está dispuesta a reconstruirlo
María José Llort se encuentra muy consternada por la forma en que las autoridades eclesiales retiraron el mural “La armonía de mi pueblo” de la fachada de Catedral Metropolitana; una de las obras más representativas de su padre, el artista y escultor salvadoreño Fernando Llort.
Desde el 24 de diciembre pasado, los mosaicos fueron removidos del frente del templo católico. En un primer momento se dijo que fueron retirados para dar paso a otra obra, que no armonizaba con la de Llort; pero luego dijeron los azulejos estaban dañados y representaban un peligro para los peatones. La tarde del 30 de diciembre, la familia intentó recolectar los fragmentos de la obra que fue elaborada en 1997, pero no se los permitieron.
Ahora, la joven explicó a Periódico De Primera que su familia no está satisfecha con las explicaciones que diera el arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas sobre por qué retiró los mosaicos; pero que sí están dispuestos a reconstruirla en su totalidad, tal como lo manda la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural cuando una obra protegida (o en proceso de ser declarada Patrimonio Cultural) es dañada o destruida.
Periódico De Primera: ¿Qué opina de las explicaciones que dio Monseñor José Luis Escobar Alas sobre por qué retiró el mural de su padre?
María José Llort: Pienso que tiene muchas inconsistencias y que su disculpa debería ser basada en la verdad para que sea sincera.
PDP: ¿Puede tomarse como válida la razón de que los azulejos se estaban despegando?, ¿es eso posible después de 15 años?
MJLL: Según el arquitecto José Roberto Suárez, encargado de colocar el mural y quién ha hecho estudios de la obra, esto no es cierto. Y aun si lo fuera, porque no consultar -como lo haría cualquier profesional- por cuestión de ética.
Siendo profesionales, ingenieros o arquitectos, aunque no supieran de la declaratoria de patrimonio, es cuestión de sentido común pensar en consultar primero al autor o a los colegas que se encargaron del montaje para saber si se podía reparar.
Siendo profesionales, arquitectos o ingenieros, debían por sentido común saber que estaban tocando un edificio del centro histórico y que a alguien habría que consultar. Para nosotros, la intención (de ellos) no era repararlo si no destruirlo.
Quien dio las declaraciones que lo querían sustituir por otra obra, que no era acorde a sus colores, fue el mismo párroco de catedral y luego quisieron mentir diciendo que estaba dañado. El documento al que la arquitecta se refirió, que desde un primer momento eran frágiles, es una anécdota que sucedió antes de colocarlo, cuando una ráfaga de viento los levanto al estar colocados en el suelo sobre un plástico y nunca a la hora de la colocación. Al parecer ella no está bien informada al respecto.
Como digo, es cuestión de sentido común saber que hay que guardar respeto a las obras de los artistas nacionales. Además si se estaban cayendo con solo tocarlos, ¿por qué hubo necesidad entonces de usar un cincel hidráulico y taladrarlos? Esto indica que si estaban bien pegados.
PDP: ¿Sabe usted si la obra recibió o recibía algún tipo de mantenimiento?
MJLL: Esto no sabría decirlo, por lo visto no. A nosotros nunca nos lo solicitaron y lo hubiéramos hecho con gusto. Sin embargo, sí hacíamos visitas periódicas e incluso el arquitecto José Roberto Suárez estuvo haciendo un estudio hace dos meses y no observo ningún daño.
PDP: ¿Es cierto que no se les permitió llevarse los azulejos retirados?
MJLL: Mi hermano pudo recuperar solamente algunos. En el momento que la Ingeniera se dio cuenta que era él, ya no le permitieron seguirlos recogiendo. Fue él quien le comunico a ella que pensábamos hacer un monumento con esas piezas para conmemorar la obra y ahora son ellos los que aparecen diciendo que tenían esa idea. No creo que ellos hubieran pensado en ello.
PDP: ¿Es posible hacer una réplica a menor escala del mural con los mosaicos fragmentados, tal como lo dice Monseñor Escobar Alas?
MJLL: No creo, los pedazos que destruyeron los hicieron casi ripio y de acuerdo a fotos que circulan en los medios electrónicos se ve el trato que les dieron no fue con ningún cuidado, como ellos dicen. Aunque nosotros estaríamos abiertos a recogerlos y hacer algo con artístico con ellos, previa consulta a mi padre si desea hacerlo o no dentro de Catedral.
PDP: Muchos se preguntan si la obra fue donada o vendida a la Iglesia. ¿Cuál es la realidad?
MJLL: La realidad es que la obra sí implico costos. Hubo que incurrir en la compra de materiales, mano de obra, etc. Siendo de esa magnitud, se organizó la Fundación Catedral, que fue la encargada de recaudar los fondos y simbólicamente vender los azulejos a ciertas personas para cubrir los gastos de toda la remodelación o reconstrucción de catedral, incluyendo el interior y toda la obra que ahí se encuentra.
El trabajo fue solicitado por esta Fundación después de un estudio realizado por el arquitecto Joaquín González Miranda de España, quien luego de hacer estudios y consultarlo decidió convocar a mi padre quien trabajo con un equipo de artesanos como siempre lo ha hecho. Entiendo que también hubo fondos de una subvención estatal por lo cual es aún más delicado que simplemente lo hayan demolido.
PDP: Según el artículo 42 de la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural, lo que debería ocurrir en estos casos es la restauración o reconstrucción de la obra de acuerdo a su estructura arquitectónica original. ¿Es posible que su familia esté dispuesta a reconstruirla?
MJLL: Sí estamos dispuestos a hacerlo nuevamente con mucho amor y entrega a Dios, a la Iglesia y a nuestro país.
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