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El Salvador ha iniciado el camino hacia el reciclaje de aparatos electrónicos, empresas dedicadas a la recolección exportan los desechos por partes. Es fundamental que la sociedad sea conciente de su importancia.

Que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso no es ninguna novedad; un aparato que hoy es punta de lanza para el desarrollo, mañana puede quedar obsoleto. El problema que enfrentan cientos de países alrededor del mundo es ¿qué hacer con las máquinas que ya envejecieron?

Julio Andrade, técnico en electrónica, asegura que la vida útil de muchos equipos se estima en diez años, pero luego de tres o cuatro quedan obsoletos, ya sea por los requerimientos de nuevos programas o por las versiones mejoradas de los sistemas operativos.

Aunque resulte más fácil y económico adquirir un nuevo equipo informático que actualizar el que ya se tiene, la mayoría de personas y empresas en el país guardan los equipos antiguos por mucho tiempo, ya sea por aspectos sentimentales o por sacar el máximo provecho de ellos. Cuando de verdad ya no funcionan, los tiran a ríos, quebradas o mezclan con desperdicios comunes.


No existe en el país un cálculo exacto de cuántas toneladas de basura tecnológica se acumulan cada año. El único estudio que existe es un “Diagnóstico de la situación actual de los residuos electrónicos en El Salvador”, realizado en el año 2008 por la Asociación Centroamericana para la Economía, la Salud y el Ambiente (ACEPESA), donde se calculó que para finales de 2010 habría un aproximado de 5 mil 506 toneladas de desechos electrónicos en el país.

De esa fecha ya pasaron dos años y en el país existen varias empresas que trabajan en el reciclaje de tecnología envejecida que puede ser altamente tóxica si no tiene un manejo adecuado. Una de ellas es E-Scrap, creada en 2007 y dedicada a recolectar desechos electrónicos y eléctricos para exportarlos.

Vladimir Meléndez, gestor de compras de la empresa, explicó que su negocio no está enfocado en la disposición final de los equipos, sino en su colocación con empresas en el exterior que sí pueden procesarlos adecuadamente.

El negocio inicia con la recolección de los artículos, que bien pueden ser comprados, donados o regalados. Luego son transportados hacia dos bodegas instaladas en el barrio San Jacinto de San Salvador y San Martín. Allí, los empleados acopian y clasifican todo.

Ya sean refrigeradoras, fotocopiadoras o minicomponentes; todos son desarmados y clasificados en plástico (PS o ABS) negro, gris o blanco, hierro o lata, cables, tarjetas electrónicas y otras partes. Al final, cada uno de estos objetos es empaquetado y enviado hacia empresas en Costa Rica, Guatemala, Estados Unidos o Canadá. Solo los monitores y pantallas se envían sin ser desmantelados.

Para tener una idea del aporte que estos países hacen a la industria del reciclaje, vale mencionar que según reportes de la Gremial de Recicladores de la Cámara de la Industria de Guatemala, el año pasado se reciclaron 240 toneladas de desechos electrónicos.

“Mientras el celular, el monitor o el televisor no sean desmantelados, no generan riesgos de contaminación. Pero se convierten en un peligro cuando se mezclan con el resto de la basura y se rompen, porque tienen sustancias tóxicas que se desprenden y pueden resultar graves”, manifestó Meléndez.

Es común observar indigentes que escarban entre los desperdicios en busca de artículos en desuso. Muchos, según el gestor de E-Scrap, quiebran las pantallas de los televisores para sacar y vender el hierro que traen por dentro. Hacer esto representa un serio riesgo para la salud por los elementos tóxicos que contienen.

En las pantallas de computadoras también puede haber plomo, que produce incremento de la presión sanguínea, daño a los riñones y perturbación del sistema nervioso y en los tableros de las máquinas portátiles hay selenio, causante de sarpullidos, calor, hinchamiento de la piel y dolores agudos.

Es por esto que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó una advertencia a inicios de febrero de este año para que los países promuevan el manejo adecuado de la basura electrónica y consideró que la raíz del problema está en la basura doméstica.

“La investigación documenta que el problema se exacerba porque la mayoría de los equipos importados de países industrializados es inservible”, subrayó Michael Jones, portavoz del PNUMA en Ginebra.

En el país tampoco existe tecnología ni lugares adecuados para procesar y disponer finalmente la basura tecnológica. Por eso, E-Scrap se ha dedicado únicamente a la exportación y; en este negocio, lo más rentable es la tarjeta electrónica, debido a la cantidad de metales preciosos que tiene.

En una de ellas se pueden encontrar recubrimientos de oro, plata, bronce, cobre, paladium y aluminio. Por el peso de esos metales se clasifican en tarjetas de primera, segunda y tercera calidad. Sin embargo, el metal de una sola tarjeta electrónica no es suficiente ni para fabricar un anillo sencillo. Para ello sería necesario recolectar al menos mil tarjetas.

E-Scrap estima que de dos toneladas de desperdicios tecnológicos, el uno por ciento es tarjeta electrónica. La mejor pagada es la tarjeta de celular, porque tiene más recubrimientos con oro. Una onza de oro en bruto puede llegar a costar actualmente hasta mil dólares.

Durante los efectos más duros de la crisis económica que afectó en 2009, E-Scrap también se convirtió en comerciante de repuestos, y con ello Meléndez considera que aportan de otra manera a evitar que la gente manipule inadecuadamente los desperdicios tecnológicos.

Pero mientras no exista una regulación especial para el manejo adecuado de todos estos artículos avejentados, las recicladoras son una opción. En este sentido, el estudio de ACEPESA hace algunas recomendaciones para emprender el camino de la disposición final de equipos electrónicos:

1. El Gobierno central a nivel nacional y las municipalidades, desde el ámbito local, deben comenzar a involucrarse en el tema del manejo de residuos electrónicos, de acuerdo a priorización de residuos (por ejemplo, los teléfonos celulares deberían ser atendidos de inmediato).

2. Las autoridades competentes deben hacer conocer la legislación vigente relacionada al manejo de residuos peligrosos, a fin de que los diferentes actores en la cadena de valor de los productos electrónicos tengan claras las regulaciones a que deben someterse en cuanto al manejo de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Además deberá trabajarse en un futuro inmediato, en la formulación de normativas sobre responsabilidad del productor para ser aplicadas en nuestro país.

3. Deben crearse opciones para que los consumidores finales entreguen sus RAEE, las cuales garanticen un manejo adecuado, estas pueden ser facilitadas ya sea por iniciativas privadas o municipales, y ser vigiladas por las entidades nacionales.

4. Debe aprovecharse la disponibilidad y apertura mostrada por la empresa privada en la participación de dicho sector para la búsqueda de soluciones viables al manejo de los RAEE, para lo cual un comité o mesa de trabajo es un proceso válido e incluyente.

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