ciudad

Síguenos en:  FacebookTwitter

header nuestra_ciudad

Cuando se acerca la época de fin de año se habla mucho sobre los niños quemados, relacionando este problema directamente con la quema de pólvora. El resto del año la conciencia desaparece y más niños quemados aparecen.

Cada año cientos de niños resultan quemados, la mayoría no por causa de la pólvora sino por haber sufrido un accidente en el hogar o abuso de corrección por sus progenitores.

En la Unidad de Niños Quemados del Hospital Nacional Benjamín Bloom, el pesar de ver las llagas de los niños atendidos es una experiencia dolorosa que se manifiesta a lo largo del año. La doctora Patricia Quezada de Calderón, especialista de dicha unidad confirma que anualmente
atienden entre 300 y 400 niños. De ellos, la mayoría se queman con líquidos calientes.

“Hemos visto casos de niños que caen en las ollas con líquidos hirvientes, en los recipientes donde tienen hirviendo tamales o maíz. Todos son accidentes del hogar, descuido de los padres”, relata De Calderón.

La madre ve su programa favorito por la TV mientras cocina una sabrosa sopa. La mesa está servida... esto es una procupación menos. En la cocina no hay nadie o eso pensó la abnegada mamá, mientras la olla hierve a más de 150 grados centigrados. Un pequeño detalle se le pasó por alto: el mango de la olla mira hacia afuera. Uno de los pequeños que logró escabullirse a la cocina se vió atraído por el vapor y pien-sa que puede jugar con él. Se acerca a la estufa y se estira para alcanzar el mango: este puede ser el inicio de una de las historias de niños quemados.

El segundo lugar, tampoco lo ocupa la pólvora sino las quemaduras por contacto que generalmente suceden cuando los niños tocan algún objeto caliente. Para el caso, es común observar quemaduras en las palmas de las manos y plantas de los pies.

La doctora Laura Vargas es cirujana plástica y admite haber recibido casos donde se sospechó que los padres fueron negligentes al corregir a sus hijos. En zonas donde el analfabetismo es evidente, el rigor se aplica con fuego.

“En los pueblos se escucha decir a los padres: ‘te voy quemar los pies si te vas lejos’ o ‘te voy a quemar las manos si andas robando’. Hemos atendidos niños que no caminan, pero que tienen quemada por completo la planta de los pies. Es evidente que al
guien se las quemó”, relata Vargas.

Ante este tipo de situaciones, los médicos informan a la Fiscalía General de la República (FGR) o a la Policía Nacional Civil (PNC) si se sospecha que la quemadura del niño o niña ha sido provocada por sus padres, en clara evidencia de abuso o malos tratos.

En el tercer escaño se encuentran las quemaduras por pólvora, quizá las más mediatizadas en los últimos años. Las médicos De Calderon y Vargas coinciden en que lo más triste de estas quemaduras es que pueden ser mutilantes. En 2010 se atendieron 45 niños y en 2009 la cifra llegó a 51.

A tan solo 18 días del lanzamiento de la campaña de prevención “Navidad sin Niños Quemados” del Ministerio de Gobernación y el Cuerpo de Bomberos de El Salvador (CBES), tres niños abrieron las estadísticas de quemados por manejo inadecuado de pólvora.

El primero fue un niño de siete años de edad, quien se quemó la mano derecha al manipular un mortero junto a sus amigos de barrio en el municipio de Guazapa, San Salvador, el pasado 6 de noviembre.

Doce días después, Sergio Figueroa de nueve años se convirtió en la segunda víctima porque también se quemó la mano derecha al manipular otro mortero. Y el tercer quemado fue el resultado de jugar con un silbador, producto pirotécnico prohibido a la venta, le quemó el ojo derecho.

Es cierto que en los últimos dos meses de cada año se hace un enorme esfuerzo institucional por evitar que más niños resulten quemados por el uso de la pólvora, pero la realidad demuestra que estos productos no son los causantes del mayor número de víctimas.

No se trata de restar mérito a las campañas y las exhortaciones para hacer buen uso de explosivos en navidad, sino de enfatizar que al final de cuentas, los niños que también se queman con pólvora no tuvieron la atención adecuada de sus responsables.

Alberto Díaz, un padre de familia que una vez sufrió porque su hijo resultó quemado con una palometa, reconoce que el acci
dente ocurrió porque ningún adulto estuvo pendiente del niño. Admite, que de haber estado al frente, la tragedia no hubiera ocurrido.

“Gracias a Dios mi niño no perdió sus dedos o su mano. Pero la quemada nos hizo comprender que a lo hijos no se les puede dejar solos quemando cohetes. Ahora, ni locos dejamos a los niños solos. La vigilancia de los padres es obligatoria”, reflexiona Díaz.

Y Álvaro Salgado, director del hospital Bloom lo recalcó el día en que se presentó el primer caso de quemadura por pólvora de este año. “Les pedimos a los padres que cuiden a sus hijos para evitar desgracias que pueden dejarlos con discapacidad. No hay pólvora segura, todos tienen un grado de peligro físico”, expresa el funcionario.

La época navideña está por comenzar, es momento de estar alerta de lo que los niños están haciendo, llegado enero no se debe bajar la guardia.

 

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Banner
first
  
last
 
 
start
stop

BLOGS // NUESTROS COLABORADORES

rafaeldominguez

FORO PAIS

Rafael Dominguez

margaritaweil

SICOLOGIA

Margarita Weil Nuila

juanmansilla

ANGULO EXTERNO

Juan Mansilla

salvadorgarcia

TRASCENDIENDO CON INTEGRIDAD

Salvador García 

kevinrodriguez

GORDO RODRIGUEZ

Kevin Rodriguez

sigfridomunez

CIUDADANIA

Sigfrido Muñez 

hectormaida

TECNO TIPS

Héctor Maida

ignaciobisauri

ARTE

Ignacio Basauri